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EDUCADORES SOCIALES Y SOLUCIONES SOCIABLES

 

Los colegios profesionales suponen una garantía de calidad para los ciudadanos cuando acceden a consultas médicas, bufetes de abogados, gabinetes psicológicos, farmacias, etc., los colegios tienen un código deontológico y ordenan la praxis de la profesión.

 

No todos los licenciados o diplomados están colegiados, por ejemplo los titulados en derecho lo hacen como notarios, o registradores de la propiedad o abogados, etc. No existen colegios en el sector de la educación,  excepto los de educación social y el de educación física en Cataluña, y su implantación obedece a una necesidad de abrirse camino porque las pocas plazas donde pueden ejercer van a ser reclamadas, también, por otros profesionales que tienen experiencia laboral en la misma.

 

Es preciso reconocer que las plazas de instituto en Extremadura eran, en principio, para los educadores sociales, pero también es verdad que no se había regulado la posibilidad de habilitación para la gente con experiencia en ese ámbito de intervención con la infancia y adolescencia.

 

Es comprensible que todo el mundo quiera que se le respeten sus opciones a permanecer o acceder a las plazas en litigio y haya ciertos codazos, pero ha llegado el momento de que mostremos “educación social” y actuemos con cordura.

 

Los interinos sin titulación nos sentimos cual mercaderes expulsados del templo después de la reunión de la Comisión Paritaria, y nos gustaría que se crease ya el colegio y se pusiese racionalidad a la transformación legal de exigencias de titulación y/o habilitación por experiencia.

 

Como hemos visto si se decide con precipitación por parte de los sindicatos y de la administración estamos abocados a pleitear, a ningunear como rivales a nuestros propios colegas y a desprestigiar  la profesión.

 

Debería ser la profesión la que solucionase su problema, tratándonos entre nosotros con respeto, tomando ejemplos de buena práctica en otras comunidades, o siendo nosotros el mejor ejemplo.

 

Los primeros colegios de educadores creados, el catalán y el gallego admitían habilitar licenciados con tres años de experiencia y diplomados con cinco.

 

La ley de creación del colegio catalán (1996) incluía, además, esta sabia disposición:

 

“La obligación de colegiación no rige durante los tres años siguientes a la entrada en vigor de esta Ley para las personas que en ese momento estén trabajando, mediante contrato, en tareas propias de educación social y estén matriculadas en estudios de Diplomatura de educación social. Estos dos requisitos se han de acreditar ante la Comisión Gestora en el plazo de seis meses a partir de la entrada en vigor de esta Ley”

 

Aunque sería aún más sabia y justa en nuestro mundo de empleo precario si dijera: “....estén trabajando o hayan trabajado,....”

 

Una disposición así supone una respetuosa moratoria para personas a los que les gusta la profesión y se encuentran  en diferentes situaciones en el momento de implantarse las nuevas exigencias legales de titulación.

 

En Cataluña la titulación se implantó en 1992 y la ley de colegiación en 1996. En Extremadura hay titulación desde 1998 y, en el 2002, la propuesta de ley excluye a personas con posible vocación tratándoles como meros advenedizos exigiéndoles 5 años continuos en la profesión o 7 si la han ejercido de modo discontinuo. Si se tratara de excluir por momento  de llegada a la profesión habría que dejar fuera a los que no hubieran empezado la carrera antes de 1997.

 

Nos gustaría que la asociación propusiese una ley como la catalana con la mejora añadida, porque aportaría un marco legal que ganaría para la profesión a personas que hubieran trabajado o estén trabajando en educación social y quieran continuar haciéndolo.

 

Desde nuestro pequeño colectivo de personas que queremos ser educadores - educadores sociales desde antes de que se nos pudiera acusar de oportunismo proponemos a todos los  implicados:

 

a)     Que Sindicatos y Administración suspendan el próximo 15 de noviembre en la reunión de la Comisión Paritaria el injusto acuerdo tomado el día 25, dando tiempo a la asociación de diplomados y a los educadores fijos e interinos sin titulación para llegar a un acuerdo satisfactorio para todos.

b)     Promover sin prisa pero sin pausa una ley de creación de colegio similar a la catalana de modo que el cambio de normativa se realice dando opciones a todos los que han trabajado o trabajan en la educación social. Con esa ley:

 

-         El 99% de fijos serían habilitables. Al resto se le habilitaría por ser fijo.

-         Los interinos habilitables podrían presentarse a las oposiciones, aunque los diplomados en educación social tendrían un plus en la fase de méritos.

-         Los interinos en fase de moratoria (no habilitables aún y matriculados en Educación Social) podrían presentarse a las oposiciones, si bien no podrían optar a una plaza fija hasta la convocatoria en que cumplieran las condiciones de habilitación o titulación. En todo caso formarían parte de la Bolsa de Trabajo.

                                               

Aunque la mayoría de las plazas de instituto se ocupen por la gente más antigua en la profesión aún quedan unas 150 vacantes en diferentes centros en los que poder desarrollar un hermoso trabajo. Nosotros nos desvivimos por tener la opción de poder aspirar a trabajar en ellos.

 

                              

                                     EL COLECTIVO DE EDUCADORES INTERINOS “SIN”